La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de poner fin a su apoyo financiero a Gavi, la Alianza para las Vacunas, ha generado una fuerte preocupación entre organizaciones humanitarias y expertos en salud pública. Gavi, que ha estado operando durante más de dos décadas, tiene como objetivo aumentar el acceso a las vacunas en los países más pobres del mundo, y su impacto ha sido significativo en la reducción de la mortalidad infantil a nivel global.
La alerta proviene de Médicos Sin Fronteras (MSF), que advierte que este recorte podría resultar en la muerte de más de 1,2 millones de niños en los próximos cinco años. Según estimaciones de MSF, la pérdida del apoyo estadounidense podría impedir la vacunación sistemática de aproximadamente 75 millones de niños, lo que representa un retroceso alarmante en los avances logrados en salud infantil.
Gavi ha sido fundamental en la mejora de la cobertura de vacunación en todo el mundo. Desde su creación en el año 2000, se estima que ha salvado la vida de 17 millones de niños. La organización trabaja en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, el Banco Mundial y la Fundación Gates, lo que le permite tener un alcance amplio y efectivo en la lucha contra enfermedades prevenibles.
La decisión de EE.UU. de recortar su contribución, que representa aproximadamente el 13% del presupuesto de Gavi, amenaza con socavar estos logros. Carrie Teicher, directora de programas de MSF en Estados Unidos, ha declarado que esta medida podría dejar a millones de niños vulnerables a enfermedades mortales como el sarampión, la neumonía y la difteria, enfermedades que son prevenibles mediante la vacunación.
MSF ha estado vacunando a niños en algunas de las regiones más inaccesibles del mundo, incluyendo zonas de conflicto y campos de refugiados. Aunque la organización no acepta financiación del gobierno de EE.UU. ni de Gavi, más de la mitad de las vacunas que utiliza en sus proyectos provienen de Gavi. Por lo tanto, el recorte afectará indirectamente su capacidad para proporcionar atención médica a los niños más necesitados.
La situación es aún más crítica considerando que muchos niños ya están perdiendo sus vacunas rutinarias. A pesar de los esfuerzos de vacunación de emergencia, se han registrado brotes de enfermedades prevenibles en varios países, como el sarampión en Sudán del Sur y la difteria en Nigeria. Estos brotes podrían ser controlados si se lograra una mayor cobertura de vacunación.
La pandemia de COVID-19 ya había interrumpido los programas de vacunación en muchas partes del mundo, y ahora, la decisión de EE.UU. de recortar su apoyo a Gavi podría resultar en un retroceso aún mayor. La cobertura de vacunación está comenzando a recuperarse, pero socavar la inmunización en este momento crítico podría tener consecuencias devastadoras.
Además, el recorte de ayuda exterior por parte de EE.UU. deja a muchos niños enfermos de enfermedades prevenibles con aún menos opciones de atención médica. La comunidad internacional y las organizaciones de salud están haciendo un llamado urgente para que se reanude la financiación total de Gavi y otras iniciativas de salud y humanitarias, argumentando que no solo es lo correcto, sino que también es una inversión inteligente en la estabilidad global y en un futuro más saludable para millones de niños.
La situación actual pone de manifiesto la importancia de la cooperación internacional en la salud pública y la necesidad de mantener el compromiso con la vacunación como una herramienta esencial para salvar vidas. La comunidad global debe unirse para garantizar que todos los niños, independientemente de su situación geográfica o económica, tengan acceso a las vacunas que necesitan para vivir y prosperar.