La isla de Taiwán, situada a pocos kilómetros de la costa china, se encuentra en un estado de alerta creciente ante la posibilidad de una invasión por parte de China. En un contexto de tensiones geopolíticas, el gobierno taiwanés ha implementado una serie de simulacros de defensa civil y militar, que incluyen desde prácticas de evacuación hasta ejercicios de respuesta ante ataques aéreos. Estos simulacros, que han involucrado a actores y simulaciones de heridas, buscan preparar a la población y a las fuerzas armadas para un posible conflicto.
La reciente escalada de tensiones entre Taiwán y China ha llevado al presidente William Lai a reforzar las políticas de defensa. Desde su llegada al poder, Lai ha enfatizado la necesidad de estar preparados para un posible ataque, afirmando que «al prepararnos para la guerra, evitamos la guerra». Este enfoque ha generado un debate interno sobre la urgencia de la amenaza china, con un 65% de la población taiwanesa considerando poco probable un ataque en los próximos cinco años, a pesar de las advertencias de Estados Unidos sobre la inminencia de la amenaza.
### Reformas Militares y Simulacros de Defensa
El gobierno de Taiwán ha iniciado reformas significativas en su estructura militar, incluyendo un aumento del 23% en el gasto en defensa para el próximo año, lo que elevaría el presupuesto a aproximadamente 31,000 millones de dólares. Este incremento es parte de un esfuerzo más amplio para modernizar las fuerzas armadas y abordar problemas de escasez de personal y moral baja entre los soldados. Las reformas incluyen la mejora de salarios y beneficios, así como un entrenamiento más riguroso para los militares.
Uno de los ejercicios más destacados es el Han Kuang, que se ha renovado para incluir simulaciones más realistas de un ataque chino. Este año, el ejercicio ha sido el más extenso hasta la fecha, con la participación de 22,000 reservistas, un 50% más que en años anteriores. Los simulacros no solo se centran en la defensa militar, sino que también incluyen la preparación de la población civil. En un reciente ejercicio denominado «Ejercicio de Resiliencia Urbana», las principales ciudades de Taiwán llevaron a cabo simulacros de ataque aéreo, donde los ciudadanos debían permanecer en sus hogares y se prohibieron las actividades comerciales.
Durante estos simulacros, equipos de emergencia y voluntarios practicaron la evacuación de heridos y la extinción de incendios en escenarios que simulaban ataques con misiles. La respuesta de la población ha sido mixta; algunos consideran que estos ejercicios son necesarios dada la creciente amenaza de China, mientras que otros los ven como alarmistas y poco efectivos.
### La Percepción de la Amenaza China
La percepción de la amenaza china varía entre los taiwaneses. Mientras algunos, como el oficinista Stanley Wei, creen que la amenaza ha aumentado y apoyan los simulacros de defensa, otros son más escépticos. Un ingeniero, Liu, argumenta que, aunque un ataque es posible, no hay mucho que se pueda hacer al respecto. En la isla de Kinmen, que ha sido históricamente un punto caliente de tensiones entre Taiwán y China, muchos residentes ven su cercanía a China como una oportunidad más que una amenaza, dado que gran parte de su economía depende del turismo chino.
La historia también juega un papel importante en la percepción de la amenaza. Yang Peiling, una residente de Kinmen que vivió los bombardeos de 1958, recuerda cómo su comunidad sobrevivió a esos ataques y ahora recibe a turistas de China. Ella y otros en su comunidad creen que la unificación pacífica es posible y que un ataque sería perjudicial para ambas partes.
Sin embargo, el gobierno taiwanés, bajo la dirección de Lai, sostiene que la amenaza de China es real y que el país debe estar preparado para cualquier eventualidad. La retórica de Lai ha sido clara: considera a China como una «fuerza extranjera hostil» que busca la anexión de Taiwán. Esto ha llevado a un aumento en la militarización de la isla y a un enfoque más agresivo en la defensa nacional.
La comunidad internacional también juega un papel crucial en esta dinámica. Aunque muchos taiwaneses confían en que Estados Unidos intervendría en caso de un ataque, la percepción de que esta garantía se ha debilitado ha generado preocupación. La creciente influencia de China en la región y su capacidad militar han llevado a un debate sobre la efectividad de las alianzas internacionales y la necesidad de que Taiwán se prepare de manera independiente.
La posibilidad de una invasión china ha sido un tema recurrente en la política taiwanesa, especialmente con la reciente escalada de tensiones. A medida que el gobierno de Lai continúa implementando reformas y simulacros, la población se enfrenta a la difícil tarea de equilibrar la preparación para un conflicto con la necesidad de mantener la estabilidad y la paz en la región. La historia, la política y la percepción pública se entrelazan en un contexto donde la seguridad nacional y la identidad nacional son más relevantes que nunca.