En el último año, el panorama político del Reino Unido ha experimentado cambios significativos, especialmente en lo que respecta a la inmigración y la percepción pública de los partidos políticos. La gestión de la inmigración se ha convertido en un tema candente que ha erosionado la popularidad del primer ministro Keir Starmer y ha dado lugar a un resurgimiento inesperado del partido Reform UK, liderado por Nigel Farage. Este artículo explora cómo el descontento social ha influido en las encuestas y en la dinámica política del país.
La situación actual del Gobierno de Starmer es preocupante. Desde su llegada al poder, el partido laborista, que había logrado una victoria aplastante en las elecciones generales, ha visto cómo su popularidad se desmorona. Las encuestas indican que Starmer es considerado uno de los primeros ministros más impopulares en la historia reciente del Reino Unido. La gestión de la inmigración ha sido el talón de Aquiles de su administración, y los recientes incidentes han exacerbado la percepción de que el Gobierno no tiene el control de la situación.
Uno de los eventos que marcó un punto de inflexión fue el asesinato de tres niños en Southport, que estuvo rodeado de rumores sobre el origen del atacante. Este trágico suceso desató una ola de protestas antiinmigración en todo el país, lo que llevó a enfrentamientos con la policía y un aumento en las tensiones sociales. A medida que se sucedían los incidentes, como atropellos y la controversia sobre el alojamiento de solicitantes de asilo en hoteles, la sensación de inestabilidad se ha mantenido presente en la sociedad británica.
El descontento social ha encontrado un canal en Reform UK, que ha sabido capitalizar el malestar de la población. En las últimas encuestas, este partido ha visto un aumento significativo en su intención de voto, convirtiéndose en un actor clave en la política británica. Reform UK ha presentado un discurso centrado en la deportación masiva de inmigrantes, el abandono de la Convención Europea de Derechos Humanos y el cierre de fronteras, propuestas que resuenan con un amplio sector de la población que se siente frustrado con la situación actual.
### La Polarización del Voto en el Reino Unido
Uno de los aspectos más destacados de la nueva dinámica política es la polarización del voto en función de la clase social. Reform UK ha logrado una notable ventaja entre los británicos de hogares obreros, alcanzando un 35% de intención de voto, lo que representa una diferencia de 16 puntos con respecto a los laboristas. Este cambio es histórico, ya que durante décadas, el partido laborista había sido el principal representante de esta base social. La figura de Nigel Farage ha emergido como un portavoz de los trabajadores, desafiando la hegemonía del laborismo en este sector.
Además, la brecha en la intención de voto se amplía en función de los ingresos. Reform UK ha conseguido captar el apoyo de aquellos hogares con menos recursos, alcanzando un 32% entre quienes ganan menos de 20,000 libras anuales. Por otro lado, el laborismo se mantiene más fuerte entre las rentas altas urbanas, donde obtiene un 31% de apoyo entre aquellos que superan las 70,000 libras. Esta división económica refleja un cambio en la percepción de los partidos y su capacidad para representar los intereses de diferentes sectores de la sociedad.
La polarización también se manifiesta en función de la edad. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el partido laborista sigue liderando con un 33%, mientras que Reform UK apenas alcanza el 7%. Sin embargo, entre los mayores de 60 años, el partido de Farage se impone con cifras cercanas al 40%, superando a laboristas y conservadores. Esta tendencia sugiere que el descontento con la inmigración y la gestión del Gobierno ha resonado más entre las generaciones mayores, que pueden estar más preocupadas por los cambios demográficos y sociales que han experimentado en los últimos años.
El nivel educativo también juega un papel crucial en la división del voto. Entre aquellos que solo tienen la educación secundaria, Reform UK logra un impresionante 43% de apoyo, mientras que los laboristas apenas alcanzan el 15%. En contraste, entre los graduados universitarios, el partido laborista se eleva al 32%, mientras que Reform UK cae al 13%. Esta disparidad sugiere que el discurso de Farage ha encontrado un eco más fuerte en aquellos con menos educación formal, quienes pueden sentirse más vulnerables ante los cambios económicos y sociales.
Por otro lado, la cuestión de género también ha influido en la dinámica del voto. Reform UK ha atraído a más hombres que mujeres, mientras que el laborismo mantiene un perfil más equilibrado en términos de género. Sin embargo, el desgaste del partido laborista ha sido especialmente notable entre las mujeres, un dato que preocupa a los estrategas de Downing Street, ya que este grupo demográfico ha sido tradicionalmente un bastión de apoyo para los laboristas.
### El Impacto del Referéndum de 2016
El referéndum de 2016 sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea sigue siendo una línea de fractura central en la política británica. Entre los votantes que apoyaron el Brexit, Reform UK ha logrado un 51% de intención de voto, lo que representa el doble de apoyo que reciben los conservadores (25%) y muy por encima de los laboristas (9%). Esta tendencia indica que el partido de Farage ha sabido capitalizar el sentimiento antiinmigración que se intensificó durante la campaña del referéndum, convirtiéndose en el principal representante de aquellos que se sienten traicionados por las promesas incumplidas de los partidos tradicionales.
En contraste, entre los votantes que apoyaron permanecer en la UE, el laborismo lidera con un 35%, seguido por los liberal-demócratas y los verdes. Esta división entre los votantes del Brexit y los remainers refleja la polarización que ha caracterizado a la política británica desde el referéndum, y cómo esta fractura ha influido en la evolución de los partidos políticos en el país.
El apoyo de Reform UK también se extiende a los jubilados, donde alcanza un 36%, superando a los conservadores, que obtienen un 28%. Este grupo demográfico, que a menudo se siente más vulnerable a los cambios sociales y económicos, ha encontrado en el partido de Farage una voz que representa sus preocupaciones sobre la inmigración y la seguridad social.
A medida que el descontento social continúa creciendo y las encuestas muestran un cambio en la intención de voto, el Gobierno de Starmer enfrenta un desafío significativo. La reciente ola de protestas contra la inmigración es solo una manifestación visible de un descontento más profundo que podría tener repercusiones en el futuro político del país. Con cuatro años más de legislatura por delante, los laboristas se verán obligados a reflexionar sobre su estrategia y a abordar las preocupaciones de la población si desean recuperar la confianza y el apoyo que han perdido en el último año.