El reciente desarrollo de un nuevo centro turístico en Corea del Norte ha captado la atención de viajeros curiosos y aventureros. Wonsan Kalma, ubicado en la costa este del país, ha sido diseñado para atraer a turistas internacionales, aunque hasta ahora solo ha recibido visitantes rusos. Este complejo, inaugurado el 1 de julio, se sitúa en una región donde el líder norcoreano Kim Jong-un pasó parte de su juventud, lo que añade un matiz personal a su atractivo. Sin embargo, la experiencia de los turistas en este lugar es muy diferente a la de otros destinos vacacionales.
### Un Viaje Controlado y Restricciones Estrictas
Los turistas que han tenido la oportunidad de visitar Wonsan Kalma han reportado que su experiencia es altamente controlada. Por ejemplo, Anastasia Samsonova, una de las primeras visitantes, compartió que su grupo fue acompañado por guías y guardias de seguridad durante toda su estancia. Estas medidas de seguridad están destinadas a prevenir interacciones no autorizadas con los lugareños, quienes, según los guías, podrían sentirse incómodos ante la presencia de extranjeros. Anastasia relata que los norcoreanos los miraban con sorpresa, reflejando el aislamiento del país durante años.
Las restricciones no se limitan a la interacción social. Los turistas son advertidos de no fotografiar áreas en construcción y se les aconseja evitar ropa reveladora. A pesar de estas limitaciones, muchos visitantes han disfrutado de la tranquilidad de las playas casi desiertas, que son descritas como inmaculadas y bien mantenidas. La experiencia de disfrutar de un entorno natural sin multitudes es un atractivo significativo para quienes buscan escapar del bullicio de otros destinos turísticos más concurridos.
### La Influencia de la Historia y la Cultura Local
El complejo turístico de Wonsan Kalma no solo se ha construido con el objetivo de atraer turistas, sino que también refleja un intento de Corea del Norte de abrirse al mundo, aunque de manera controlada. La inspiración para este proyecto proviene de destinos turísticos exitosos, como Benidorm en España, donde una delegación norcoreana visitó en 2017 para estudiar su modelo. Sin embargo, la construcción del complejo ha sido objeto de críticas por parte de grupos de derechos humanos, que han denunciado el uso de trabajo forzado y condiciones laborales inhumanas para los trabajadores involucrados en el proyecto.
Desde su apertura, el complejo ha sido promocionado como una parte clave de las ambiciones de Kim Jong-un para revitalizar el turismo en el país. Sin embargo, la realidad es que el acceso a Wonsan Kalma sigue siendo limitado, y las autoridades norcoreanas han restringido la entrada a turistas de otros países, manteniendo un enfoque exclusivo hacia los visitantes rusos. Esto ha generado un ambiente de incertidumbre sobre el futuro del turismo en el país, ya que las agencias de viajes han tenido que cancelar o posponer planes para atraer a más turistas.
### Un Destino Turístico en la Encrucijada
El costo de un viaje a Wonsan Kalma es considerable, con paquetes que rondan los $1,800 por una semana, lo que representa un 60% del salario mensual promedio en Rusia. A pesar de este alto costo, el interés por visitar el complejo ha crecido, aunque los números siguen siendo modestos en comparación con otros destinos turísticos populares. En 2024, aproximadamente 1,500 rusos visitaron Corea del Norte, mientras que países como Turquía y China recibieron millones de turistas.
La situación actual del turismo en Corea del Norte es un reflejo de las tensiones políticas y económicas que enfrenta el país. A medida que el interés por Wonsan Kalma aumenta, también lo hacen las preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los turistas. La experiencia de los visitantes, aunque única, está marcada por la vigilancia constante y las restricciones impuestas por el régimen norcoreano.
### La Controversia del Turismo en Corea del Norte
La apertura de Wonsan Kalma ha suscitado un debate sobre la ética del turismo en un país donde los derechos humanos son frecuentemente violados. Grupos de derechos humanos han denunciado el uso de trabajo forzado en la construcción del complejo, lo que plantea preguntas sobre la responsabilidad de los turistas al visitar un lugar que se beneficia de tales prácticas. La ONU ha señalado la existencia de un sistema de trabajo forzado en Corea del Norte, lo que añade una capa de complejidad a la discusión sobre el turismo en el país.
A pesar de estas controversias, algunos turistas han expresado su deseo de regresar a Wonsan Kalma, atraídos por la singularidad de la experiencia. Anastasia, por ejemplo, ha manifestado su interés en volver el próximo año, mencionando la posibilidad de explorar otras atracciones cercanas, como una estación de esquí. Esta mezcla de curiosidad y deseo de aventura sigue impulsando el turismo en un país que, a pesar de sus restricciones, sigue siendo un destino intrigante para muchos.
La situación en Wonsan Kalma es un microcosmos de las tensiones más amplias que enfrenta Corea del Norte en el contexto global. A medida que el país intenta abrirse al mundo, las realidades de su régimen autoritario y las preocupaciones sobre los derechos humanos continúan siendo temas de debate. La experiencia de los turistas en este nuevo destino turístico es, por lo tanto, una mezcla de belleza natural, control estricto y un trasfondo de controversia que invita a la reflexión sobre el turismo en contextos complejos.