La jornada del 3 de abril se convirtió en un hito para la educación pública en Cantabria, con miles de profesores movilizándose en el centro de Santander. La huelga, convocada por la Junta de Personal Docente, busca visibilizar la situación crítica que atraviesa el profesorado en la región, marcada por una congelación salarial que se extiende por 17 años. La manifestación, que comenzó a las 12:00 horas frente a la Consejería de Educación, recorrió las principales calles de la ciudad, culminando en una concentración frente al edificio de Correos, donde los docentes exigieron la recuperación de su poder adquisitivo.
La principal reivindicación de los sindicatos que organizan la protesta, como STEC, ANPE, CCOO, UGT y TU, es la adecuación del complemento específico que perciben los docentes de la red pública. Esta retribución no ha sido revisada desde 2007, lo que ha llevado a una pérdida acumulada del 34% en el poder adquisitivo de los profesores. La situación se ha vuelto insostenible, y los docentes consideran que es hora de que el Gobierno regional reconozca esta deuda histórica.
En respuesta a las demandas, la Consejería de Educación, liderada por Sergio Silva, ha propuesto una subida salarial de 100,23 euros mensuales. Sin embargo, esta oferta ha sido calificada por los sindicatos como insuficiente, ya que exigen un aumento de 295 euros mensuales. Este desacuerdo ha llevado a un estancamiento en las negociaciones, lo que ha motivado la movilización masiva de los docentes.
El seguimiento de la huelga ha sido objeto de debate. La Consejería de Educación estima que el 24% de los docentes se unieron a la huelga, mientras que la Junta de Personal Docente eleva esta cifra al 67%, argumentando que alrededor de 6,000 profesores participaron en la protesta. Este desajuste en las cifras refleja la tensión existente entre el Gobierno y los sindicatos, que han expresado su descontento con la falta de avances en las negociaciones.
Durante la jornada de huelga, los centros educativos permanecieron abiertos gracias a un dispositivo de servicios mínimos establecido por el Gobierno regional. Este dispositivo garantizó la atención a los alumnos y la seguridad en los colegios, aunque los sindicatos han manifestado su descontento con la forma en que se ha manejado la situación.
La huelga del 3 de abril es la primera en la actual legislatura del Gobierno del Partido Popular en Cantabria, encabezado por la presidenta María José Sáenz de Buruaga. Esta movilización llega en un contexto de creciente tensión entre la Consejería de Educación y los sindicatos, exacerbada por la reciente aprobación del calendario escolar 2025-2026 sin consenso y la falta de avances en materia retributiva.
Los sindicatos han advertido que, si no se producen cambios significativos en las negociaciones, continuarán con las movilizaciones a lo largo del presente curso escolar. La situación actual pone de manifiesto la necesidad de un diálogo constructivo entre el Gobierno y los representantes del profesorado, para encontrar soluciones que garanticen una educación pública de calidad y un reconocimiento justo para quienes la imparten.
La movilización de los docentes no solo es un reflejo de su descontento, sino también una llamada de atención sobre la importancia de la educación en la sociedad. La lucha por una retribución justa es, en última instancia, una lucha por el futuro de la educación en Cantabria y por el bienestar de los estudiantes que dependen de un profesorado motivado y adecuadamente compensado.