La inauguración del Foro Mediterráneo en Granada ha estado marcada por un acto simbólico que busca promover la paz y la cooperación entre los países de la región. Este evento, que cuenta con la presencia del Rey Felipe VI, ha incluido la plantación de una veintena de olivos, cada uno representando a diferentes territorios mediterráneos, en el emblemático Palacio de Carlos V, dentro del recinto de la Alhambra.
La iniciativa, titulada ‘El Jardín de la Paz: El olivo como símbolo universal de paz’, ha reunido a presidentes y jefes de delegaciones que participan en el foro. Cada uno de ellos ha sido invitado a plantar un olivo originario de su región, contribuyendo así a la creación de un futuro Jardín de la Paz en uno de los lugares más emblemáticos de España.
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, destacó la importancia de este acto, señalando que los olivos son un símbolo de la capacidad de los pueblos mediterráneos para enfrentar los desafíos comunes con valentía y solidaridad. En sus palabras, enfatizó que la plantación de estos árboles no solo representa un compromiso con la paz, sino también con la diversidad y la integración de las culturas que coexisten en la región.
Armengol subrayó que el olivo es un símbolo universal de paz y que este acto refleja la aspiración de construir un futuro digno y próspero para todos, donde la igualdad de oportunidades y la lucha contra el cambio climático sean pilares fundamentales. La presidenta también hizo un llamado a la unidad entre los pueblos mediterráneos, resaltando que, a pesar de las diferencias, comparten raíces y un destino común.
Los jardineros de la Alhambra han estado involucrados en el proceso de plantación, utilizando olivos traídos desde el Banco de Germoplasma de la Universidad de Córdoba. Estos árboles, que se han trasplantado a macetas tradicionales de barro, serán aclimatados durante aproximadamente nueve meses antes de ser ubicados de manera definitiva en el jardín de los Alixares.
Para aquellos territorios que no cuentan con una variedad específica de olivo, se ha optado por la variedad picual, que es la más representativa de Andalucía. Este gesto simboliza la hospitalidad y la generosidad de la comunidad andaluza hacia sus vecinos mediterráneos.
Durante el acto, también se han exhibido las banderas de Andalucía, España, la Unión Europea, Marruecos y Egipto, que será el próximo país en presidir la asamblea organizadora del Foro Mediterráneo. La consejera de Cultura y Deporte de Andalucía, Patricia del Pozo, hizo hincapié en la rica herencia cultural de Granada y Andalucía, mencionando a figuras icónicas como Federico García Lorca y Pablo Picasso. Del Pozo describió a Andalucía como una «tierra de convivencia y paz», resaltando la importancia de cuidar la estabilidad en el Mediterráneo.
La consejera también expresó su deseo de que la Alhambra se convierta en Capital Europea de la Cultura en 2031, lo que subraya el compromiso de la región con la cultura y la paz. En su discurso, Del Pozo enfatizó que todos los olivos plantados son iguales y diferentes al mismo tiempo, reflejando la diversidad de las regiones mediterráneas que comparten un tronco común de historia y cultura.
El acto de plantación de olivos no solo es un símbolo de paz, sino también un recordatorio de la necesidad de cuidar y nutrir las relaciones entre los países del Mediterráneo. A medida que estos árboles crezcan, se espera que también lo haga el compromiso de los pueblos mediterráneos hacia un futuro más unido y pacífico.
La plantación de olivos en la Alhambra se presenta como un acto de esperanza y un llamado a la acción para enfrentar los desafíos que enfrenta la región. A través de este Jardín de la Paz, se busca cultivar no solo la tierra, sino también las relaciones entre los pueblos, fomentando un espíritu de cooperación y entendimiento en el Mediterráneo.