La tecnología se ha convertido en una herramienta omnipresente en la vida de los niños y adolescentes, especialmente en la Comunidad de Madrid, donde un reciente estudio de la fundación ANAR ha revelado preocupantes cifras sobre su uso inadecuado. Este análisis, que abarca más de 11,000 casos atendidos entre junio de 2023 y 2024, pone de manifiesto que los menores de esta región están por encima de la media nacional en varios aspectos negativos relacionados con la tecnología.
El estudio destaca que el 44% de los niños y adolescentes en España utilizan dispositivos móviles para realizar tareas escolares, una cifra que supera en 13 puntos porcentuales la media europea, que se sitúa en el 31%. Este uso excesivo de la tecnología en el ámbito educativo ha llevado al Gobierno de España a proponer restricciones en su uso en las aulas, especialmente en niveles de Infantil y Primaria, donde se busca limitar su presencia a situaciones justificadas por razones de salud.
Uno de los hallazgos más alarmantes del estudio es que cerca del 80% de los casos analizados presentan un alto nivel de gravedad, lo que ha requerido una intervención urgente. En más de la mitad de las consultas, el uso inadecuado de las Tecnologías de la Relación, la Información y la Comunicación (TRIC) ha sido identificado como la causa o el agravante de la problemática. Las cinco principales preocupaciones que emergen de este análisis son el ciberbullying, la adicción a la tecnología, el ciberacoso, el grooming y el sexting no consentido.
El ciberbullying, aunque no es la problemática más prevalente en Madrid, sigue siendo la más común entre los casos de uso inadecuado de la tecnología. En la capital, el 71.5% de los casos de uso indebido de tecnología están relacionados con esta forma de acoso, lo que representa una cifra ligeramente inferior a la media nacional. Sin embargo, otros problemas como la adicción a la tecnología y el ciberacoso son más frecuentes en Madrid que en el resto del país, con tasas del 8.1% y 16.9% respectivamente.
El perfil más común de los menores que enfrentan estos problemas es el de una niña o adolescente mujer, de entre 9 y 16 años, que presenta bajo rendimiento escolar y vive en un hogar con un solo progenitor o en custodia compartida. Esta situación resalta la necesidad de una atención más específica y adaptada a las circunstancias familiares de cada menor.
Durante la presentación del estudio, Benjamín Ballesteros, director técnico de la fundación ANAR, enfatizó la importancia de educar a los menores y sus familias sobre el uso responsable de la tecnología. Se han propuesto más de 100 recomendaciones para abordar estas problemáticas, que incluyen la preservación de la privacidad de los menores en redes sociales y la creación de una ley orgánica que proteja a los niños en entornos digitales.
La atención psicológica para los menores que enfrentan problemas relacionados con la tecnología es otro aspecto crítico que se destaca en el estudio. Se estima que el 54.9% de los niños y adolescentes que sufren de estas problemáticas no reciben ningún tipo de atención psicológica. Esto es alarmante, ya que la conducta suicida está presente en todas las problemáticas vinculadas con el uso inadecuado de la tecnología, ya sea de forma directa o indirecta.
Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda, subrayó que muchos menores viven situaciones extremas en soledad, sin el apoyo emocional necesario y sin saber cómo pedir ayuda. Esto pone de manifiesto la urgencia de establecer protocolos de actuación en los centros educativos para abordar cualquier situación de vulnerabilidad que pueda surgir debido al uso de la tecnología.
El estudio concluye que es fundamental formar tanto a niños como a adultos en el uso responsable de internet y la tecnología, eliminando así la brecha generacional que a menudo dificulta la comunicación y la comprensión de los riesgos asociados. La creación de normas en los centros educativos y la supervisión del acceso a contenidos perjudiciales son pasos necesarios para garantizar un entorno más seguro para los menores.
En resumen, el estudio de la fundación ANAR revela la necesidad de una acción conjunta entre familias, escuelas y administraciones públicas para abordar el uso inadecuado de la tecnología entre los menores en la Comunidad de Madrid. La educación, la prevención y la atención psicológica son claves para mitigar los riesgos asociados y promover un desarrollo saludable en la era digital.