La reciente conversación entre la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, y el Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, ha puesto de manifiesto la importancia de la cooperación en materia de defensa entre ambos países. En este primer contacto tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, se ha solicitado a España que incremente su gasto en defensa, alineándose con los compromisos adquiridos en el marco de la OTAN.
Durante la llamada, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, y el secretario de Estado de Asuntos Exteriores y Globales de España, Diego Martínez Belío, discutieron la necesidad de que España alcance el objetivo del 2% de su PIB destinado a defensa, un compromiso que los aliados de la OTAN asumieron en la cumbre de Gales en 2014. Aunque el Gobierno español había previsto cumplir con esta meta para 2029, Sánchez ha indicado que se anticipará este objetivo, aunque sin especificar un calendario.
Este llamado a aumentar el gasto en defensa se produce en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en Europa, especialmente tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. La Administración Trump ha enfatizado la solidez de la alianza entre Estados Unidos y España, destacando la importancia de fortalecer los vínculos bilaterales y la cooperación en áreas como la migración.
El presidente español, Pedro Sánchez, ha expresado su deseo de trabajar en una asociación transatlántica sólida, subrayando la necesidad de que ambos países colaboren en sus relaciones estratégicas. En este sentido, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, participará en una cumbre informal de la OTAN los días 3 y 4 de abril, donde se espera que se produzca un encuentro bilateral con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
La presión de Estados Unidos para que España aumente su gasto en defensa no es nueva. Desde la llegada de Trump a la presidencia, ha habido un enfoque en que los aliados de la OTAN cumplan con sus compromisos financieros. Este tema ha sido recurrente en las relaciones entre ambos países, y la reciente conversación refuerza la idea de que la Administración estadounidense espera un compromiso más firme por parte de sus aliados europeos.
Además del aumento del gasto en defensa, la conversación también abordó otros temas de interés mutuo, como la cooperación en materia de migración. La gestión de la migración ha sido un desafío significativo para España, especialmente en el contexto de la crisis migratoria en el Mediterráneo. La colaboración con Estados Unidos en este ámbito podría ofrecer a España recursos y apoyo adicional para abordar esta problemática.
La relación entre Estados Unidos y España ha sido históricamente fuerte, pero ha enfrentado altibajos dependiendo de las administraciones en el poder. Con el regreso de Trump, se espera que se reaviven algunas de las tensiones que caracterizaron su primer mandato, especialmente en lo que respecta a la política exterior y la defensa.
A medida que se acercan las fechas de la cumbre de la OTAN, la presión sobre España para que cumpla con sus compromisos de defensa podría intensificarse. La respuesta del Gobierno español a estas demandas será crucial para determinar el rumbo de las relaciones bilaterales en el futuro cercano. La capacidad de España para equilibrar sus necesidades de defensa con sus prioridades internas será un tema de debate en los próximos meses, especialmente en un contexto europeo cada vez más complejo y desafiante.