Un potente terremoto de magnitud 7.7 ha sacudido el centro-norte de Birmania, dejando un saldo trágico de más de 1,000 muertos y más de 2,300 heridos, según los últimos informes de la junta militar que gobierna el país. Este desastre natural, que ocurrió el viernes a las 12:50 hora local, tuvo su epicentro entre las ciudades de Sagaing y Mandalay, a una profundidad de 10 kilómetros. La región de Mandalay ha sido una de las más afectadas, con casi 700 muertes reportadas solo en esa área.
La junta militar, que ha estado en el poder desde el golpe de Estado de 2021, ha declarado el estado de emergencia en seis regiones: Sagaing, Mandalay, Magway, Shan, Naipyidó y Bago. El jefe de la junta, Min Aung Hlaing, visitó Mandalay para evaluar la situación y se ha informado que aún se están recopilando datos sobre el impacto del sismo.
El terremoto no solo ha afectado a Birmania, sino que también se ha sentido en países vecinos como China, India y Tailandia. En Bangkok, la capital tailandesa, se han reportado al menos 9 muertes y más de 100 desaparecidos tras el colapso de tres edificios en construcción.
La situación en Birmania es crítica, ya que el país ya se encontraba en medio de una crisis económica y de conflicto desde el golpe de Estado. Las tensiones entre el ejército y las guerrillas civiles han dificultado el acceso y la distribución de ayuda humanitaria. En un giro inesperado, la junta militar ha solicitado ayuda internacional tras declarar el estado de emergencia.
Tom Andrews, relator de Naciones Unidas para Birmania, ha expresado su preocupación por el uso de la ayuda humanitaria como un arma por parte de la junta militar. En su mensaje, instó a la comunidad internacional a canalizar la ayuda a través de la oposición democrática, liderada por el Gobierno de Unidad Nacional y los grupos étnicos que se oponen al ejército. Andrews destacó que la respuesta de la junta a desastres anteriores, como el ciclón Mocha y el tifón Yagi, demuestra su disposición a utilizar la ayuda como un medio de control.
A pesar de la situación caótica, varios países, incluyendo Malasia e India, han comenzado a enviar paquetes de emergencia. Además, un envío de medicinas y equipos de rescate procedente de China ha llegado a Rangún, la antigua capital y ciudad más poblada del país. La ONU ha anunciado que movilizará cinco millones de dólares a través de sus agencias operativas en Birmania para apoyar los esfuerzos humanitarios, mientras que la Unión Europea ha comprometido 2.5 millones de euros en ayuda.
Organizaciones no gubernamentales como World Vision y Médicos Sin Fronteras también están activamente involucradas en la respuesta a la crisis, trabajando en el terreno para llegar a las víctimas del terremoto. La situación sigue siendo crítica y se espera que las cifras de muertos y heridos aumenten a medida que se continúen las labores de rescate y evaluación de daños en las áreas más afectadas.