El cáncer de mama es una enfermedad que, aunque comúnmente se asocia a las mujeres, también puede afectar a los hombres. Este hecho, poco conocido y a menudo ignorado, ha llevado a que muchos hombres no estén conscientes de los riesgos y síntomas asociados a esta enfermedad. En 2018, se registraron 328 casos de cáncer de mama en hombres en España, lo que representa aproximadamente el 0,5-1% de todos los casos diagnosticados de cáncer de mama. Esta cifra, aunque pequeña, subraya la importancia de la concienciación sobre el tema.
La experiencia de Mikel Reyes, un paciente diagnosticado con cáncer de mama masculino, ilustra la falta de conocimiento que existe sobre esta enfermedad en hombres. Mikel descubrió un pequeño bulto en su pecho mientras se duchaba y, al principio, no le dio importancia. Sin embargo, tras enterarse de que su madre había padecido la misma enfermedad, decidió acudir al médico. El diagnóstico fue rápido: cáncer de mama ductal invasivo. Mikel se sintió fuera de lugar en las salas de espera, donde la mayoría de los pacientes eran mujeres. Su experiencia resalta la necesidad de visibilidad y concienciación sobre el cáncer de mama en hombres.
La doctora Isabel Echavarría, oncóloga médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, explica que el cáncer de mama en hombres es poco frecuente, pero puede ser más común en aquellos que portan ciertas mutaciones genéticas, como BRCA2. Esta mutación incrementa significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de mama, alcanzando hasta un 8% a lo largo de la vida, lo que multiplica por 100 el riesgo de la población masculina general. Mikel, tras realizarse un estudio genético, confirmó que tenía esta alteración genética, lo que lo coloca en un grupo de riesgo.
El diagnóstico precoz es crucial para mejorar las tasas de supervivencia. Mikel fue afortunado al detectar su cáncer a tiempo, lo que le permitió someterse a una mastectomía sin que la enfermedad se hubiera extendido. Sin embargo, muchos hombres no están familiarizados con la autoexploración mamaria, una práctica que podría salvar vidas. La doctora Echavarría enfatiza que cualquier cambio en el tejido mamario, como bultos o secreciones, debe ser motivo para acudir al médico.
El tratamiento para el cáncer de mama en hombres puede incluir cirugía, quimioterapia y tratamientos hormonales. Mikel, tras su mastectomía, debe tomar tamoxifeno durante cinco años como medida de prevención. Este tratamiento puede tener efectos secundarios, como fatiga y disfunción sexual, que a menudo llevan a los hombres a abandonar el tratamiento. La falta de información y apoyo puede ser un obstáculo significativo en el camino hacia la recuperación.
José Antonio Barrena, otro superviviente de cáncer de mama masculino, también comparte su experiencia. Descubrió su tumor por casualidad y, al igual que Mikel, no tenía idea de que los hombres podían padecer esta enfermedad. Su tratamiento incluyó quimioterapia, radioterapia y una mastectomía. José Antonio destaca la importancia de la visibilidad del cáncer de mama en hombres, ya que muchos casos se detectan tarde debido a la falta de conocimiento sobre la enfermedad.
Los factores de riesgo para el cáncer de mama en hombres son similares a los de las mujeres e incluyen la edad avanzada, niveles altos de estrógenos, sedentarismo y consumo de alcohol. La historia familiar de cáncer de mama y ciertas mutaciones genéticas también son factores de riesgo significativos. La concienciación sobre estos factores es esencial para fomentar la detección temprana y mejorar las tasas de supervivencia.
El Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM) ha creado el Registro Nacional de Cáncer de Mama en Varón, que recopila datos clínicos y muestras biológicas para mejorar la comprensión de esta enfermedad en hombres. Este registro es uno de los más grandes del mundo y tiene como objetivo proporcionar información valiosa sobre las características clínicas y moleculares de los tumores de mama en hombres.
En resumen, el cáncer de mama en hombres es una realidad que necesita más atención y concienciación. La detección temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para mejorar las tasas de supervivencia. La educación sobre esta enfermedad debe ser una prioridad para garantizar que los hombres estén informados y puedan reconocer los síntomas, lo que podría salvar vidas.